domingo, 30 de diciembre de 2012

Mic 7:1 Pobre de mí, pues me parezco a los que recogen espigas después de la siega o a los que rebuscan racimos después de la vendimia, pero no hay ni un racimito para probarlo ni una de esas primeras brevas que me gustan. Mic 7:2 Los creyentes han desaparecido del país, y entre sus habitantes no se encuentra ni siquiera un hombre justo. Mic 7:3 Sus manos son buenas para hacer el mal: el príncipe es exigente; el juez se deja comprar; el poderoso decide lo que le conviene. Mic 7:4 Su bondad es la del cardo, su honradez peor que una hilera de espinos. ¡Pobres de ellos! Ahora viene el juicio, el día de su castigo, y ahora no saben qué hacer. Mic 7:5 No crean en su compañero, ni confíen en su amigo; cuídate de la que se acuesta contigo. Mic 7:6 Porque ahora el hijo insulta a su padre, la hija se rebela contra su madre, la nuera contra su suegra, y cada cual tiene por enemigos a las personas de su familia. Mic 7:7 Pero yo miraré al Señor, esperaré en el Dios que me salva; mi Dios me atenderá. Mic 7:8 No te alegres de mi desgracia, oh enemiga mía, pues si he caído, me levantaré; si ahora estoy a oscuras, Yavé será mi luz. Mic 7:9 Por ahora debo soportar la cólera de Yavé, pues me rebelé contra él, mientras examina mi causa y me hace justicia; entonces me hará salir a la luz y yo veré su fidelidad. Mic 7:10 Mi enemiga, al verlo se sentirá avergonzada, pues decía: ¿Dónde se metió tu Dios? Mis ojos se recrearán viendo cómo es pisoteada, igual que el barro de las calles. Mic 7:11 Ya llega el día en que se reedificarán tus fortificaciones, el día en que se ampliarán tus fronteras, Mic 7:12 el día en que vendrán a ti desde Asiria hasta Egipto, desde Tiro hasta el Eufrates, de uno a otro mar, de una a otra cordillera. Mic 7:13 El país se convertirá en un desierto por culpa de sus habitantes: esto será el fruto de sus maldades. Mic 7:14 Apacienta con tu vara a tu pueblo, al pequeño rebaño que te pertenece y que todavía permanece extraviado en los matorrales, en una zona de excelentes pastizales. Concédele que pueda ir a pastar en Basán y en Galaad, como lo hacía antiguamente. Mic 7:15 Haz que presenciemos tus prodigios como en los días de la salida de Egipto. Mic 7:16 Al verlo las naciones se sentirán derrotadas a pesar de todo su poderío; se taparán la boca con la mano y quedarán atontadas. Mic 7:17 Morderán el polvo como la serpiente, como los reptiles que se arrastran por el suelo. Saldrán temblando de sus refugios, y en tu presencia se sentirán despavoridos y asustados. Mic 7:18 ¿Qué Dios hay como tú, que borra la falta y que perdona el crimen; que no se encierra para siempre en su enojo, sino que le gusta perdonar?" Mic 7:19 Una vez más te compadecerás de nosotros, pisotearás nuestras faltas. Tira, pues, al fondo del mar todos nuestros pecados. Mic 7:20 Concede a Jacob tu fidelidad, a Abraham tu misericordia, como lo juraste a nuestros padres desde los días antiguos.

miércoles, 21 de marzo de 2012

año 2012/03/21

<< Isaías 38 >>
Isaiah 38 Spanish: La Biblia de las Américas (1997)
Enfermedad y curación de Ezequías

1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: Así dice el SEÑOR: ``Pon tu casa en orden, porque morirás y no vivirás. 2 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al SEÑOR, 3 y dijo: Te ruego, oh SEÑOR, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante tus ojos. Y Ezequías lloró amargamente. 4 Entonces la palabra del SEÑOR vino a Isaías, diciendo: 5 Ve y di a Ezequías: ``Así dice el SEÑOR, Dios de tu padre David: `He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; he aquí, añadiré quince años a tus días. 6 `Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defenderé esta ciudad.' 7 Esta será para ti la señal del SEÑOR, de que el SEÑOR hará lo que ha dicho: 8 He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados. Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.
9 Escritura de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó de su enfermedad.
10 Yo dije: A la mitad de mis días
he de entrar por las puertas del Seol;
se me priva del resto de mis años.
11 Dije: No veré al SEÑOR,
al SEÑOR en la tierra de los vivientes;
no veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.
12 Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mí;
como tejedor enrollé mi vida.
Del telar, El me cortó;
del día a la noche acabas conmigo.
13 Sosegué mi alma hasta la mañana.
Como león, El rompe todos mis huesos;
del día a la noche, acabas conmigo.
14 Como golondrina, como grulla, así me quejo,
gimo como una paloma;
mis ojos miran ansiosamente a las alturas.
Oh Señor, estoy oprimido, sé tú mi ayudador.
15 ¿Qué diré?
Pues El me ha hablado y El mismo lo ha hecho.
Andaré errante todos mis años a causa de la amargura de mi alma.
16 Oh Señor, por estas cosas viven los hombres ,
y en todas ellas está la vida de mi espíritu.
Restabléceme la salud y haz que viva.
17 He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura;
eres tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada,
porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
18 Pues el Seol no te expresa gratitud,
ni la muerte te alaba.
Los que descienden a la fosa no pueden esperar tu fidelidad.
19 El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy.
El padre cuenta a sus hijos tu fidelidad.
20 El SEÑOR me salvará;
y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda
todos los días de nuestra vida en la casa del SEÑOR.
21 E Isaías había dicho: Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere. 22 Entonces Ezequías había dicho: ¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del SEÑOR?